Miradas Monteuve

Foto    Avaricia (Greed)
   Director: Erich von Stroheim

por José Luis Lago García

Avaricia
1923
165 min.,B/N


Director:
Erich von Stroheim

Guión:
Erich von Stroheim, June Mathis basado en la novela de Frank Norris

Fotografía:
Ben Reynols, William Daniels
La avaricia es como una enfermedad que lleva a acumular riquezas hasta el extremo de privarse de lo más imprescindible. El avaro es un ser vil y perverso que destruye su propia vida y la de los que le rodean, su egoísmo es tan grande que sólo le importa incrementar su patrimonio por encima de cualquier otra premisa.

   Erich Von Stroheim realiza un retrato impresionante sobre la codicia del ser humano, en esta película que también sufre la avaricia de los productores de Hollywood que mutilaron la duración original de nueve horas hasta reducirla a dos. Nunca sabremos la verdadera dimensión de este magistral film, una obra épica e irrepetible de la historia del cine. Debió de romper los moldes de la época y su mensaje, desgraciadamente, es tan actual como la imperecedera miseria humana.
   Desde el punto de vista técnico y del lenguaje cinematográfico es magnífica. El montaje, los cambios de planos, los movimientos de cámara, el uso de picados y contrapicados, la interpetración, la iluminación,..., muchas de sus secuencias están rodadas en escenarios naturales o en interiores reales de casas de San Francisco. Todo está magníficamente resuelto por un director que puso su mayor ambición en realizar una obra maestra del cine.

Foto de Mc Teague y Trina. (5,79 KB) Stroheim muestra en diferentes secuencias el lado más animal del ser humano, el egoísmo y muchas actitudes que evidencian una construcción simbólica, como por ejemplo la de la violación. Ocurre cuando Trina está bajo los efectos de la anestesia en la silla del dentista y Mc Teague desea aprovecharse sexualmente de la virginal paciente. El propio aspecto de Vírgen María que ofrece Trina, con la toalla rodeando la cabeza, es lo que evita que el dentista consume el inmenso deseo que sufre en ese instante. Otra escena clave en este apartado se produce en la noche de bodas. Trina está terriblemente asustada por quedarse a solas con su recién estrenado marido, que no deja de ser más que un extraño. Sin embargo Mc Teague parece insensibilizado ante la angustia de su mujer y se dirige a la cortina a cerrarla como "para que no vean los espectadores". Su forma de andar y moverse recuerda a la de un monstruo que no tiene piedad, sólo el deseo de gozar de esta primera relación. Sin embargo la cortina queda entreabierta, lo suficiente como para que se vea este momento íntimo, pero en esta ocasión es un efecto de cortinilla el que cierra y oculta la brutal y poco amorosa escena que se avecina en esta noche de bodas. Se dice más que si se escenificara todo de forma evidente y se muestra mediante gestos, movimientos, cierre de la cortina, actitud de pánico de Trina,..., toda la perversidad y tragedia de esta situación dramática para aquellas mujeres de esa época. También se muestra el lado machista y animal de los hombres.
   La cortina es uno de los efectos utilizados frecuentemente por Stroheim para trasladarnos a otras escenas o lugares. Lo más destacado es como el fin de este recurso se sitúa y se centra en los momentos claves de la acción. Si lo importante de la escena son unas manos, la cortina se cierra sobre estas manos o en lo realmente destacable y simbólico de esa acción.



    Pero principalmente "Avaricia" es un retrato sobre esta misma actitud tan miserable de los humanos.

   La historia comienza cuando Mc Teague, un dentista de oficio, se enamora de Trina, una cándida jóven a la que le tocan 5.000 $ en la lotería. Al cabo de poco tiempo, se casa con él. Durante la boda se observa por la ventana un entierro que pasa por la calle, acción paralela que resulta premonitoria del trágico destino que le espera a partir de esta unión (su muerte en vida y la real).
   El dentista no busca en este matrimonio la fortuna ganada en la lotería. Su mujer es dueña de ella y la guarda celosamante y no sirve para mejorar su nivel de vida, sino sólo como seguridad económica. Pero como ya es conocido, el dinero transforma a las personas que se vuelven más egoístas y algunas, como Trina, avariciosas patológicas. La desgracia de los Mc Teague se agudiza cuando el colegio de dentistas impide ejercer esta profesión al marido por carecer del título universitario. Todo parece que es obra de Marcus, un viejo amigo de Mc Teague y ex-novio de Trina que denunció esta situación ante el colegio de odontólogos. El hombre que rechazó a esta mujer, no soporta ahora la idea de que otro hombre disfrute de la nueva fortuna de su viejo amor. La paradoja de esta trama es que Mc Teague no sólo no disfruta de la millonaria cantidad, sino de sus propias ganancias como dentista. Marcus es el otro personaje ávaro de la película, un hombre envidioso y despiadado que se cree en el derecho de un dinero que no es suyo. Simboliza perfectamente otra manera despreciable de la avaricia, la envidia o el hecho de desear o los bienes ajenos o la desgracia a los que los poseen.
   Tras esta inhabilitación Mc Teague no tiene trabajo pero su mujer no quiere tocar la fortuna que les permitiría seguir viviendo con cierta soltura. En realidad todo este entramado de pasiones y odios está originado por esa fortuna maldita, un dinero que sólo sirve para que Trina de brillo a las monedas que lleva a la destrucción de todos los integrantes de esta historia.
   Mac Teague en realidad no es avaricioso, tiene algo de maldad, como dice su madre "heredada de su padre". En definitiva, él no es más que la víctima de la avaricia y mutación de su mujer, y del odio, envidia y persecución del usurero ex-amigo Marcus.
   A pesar de disponer de este inmenso capital de la época, Trina no es capaz de soltar ni una moneda, ni siquiera a su propia madre que le pide 50 ridículos dólares, o dar unos centavos a su marido para coger el autobús en un día de fuerte lluvia para buscar trabajo. Sus miles de dólares son como una colección de monedas que un numismático guarda con cariño y sigilo. Hay un plano impresionante de unas manos esqueléticas que cogen un montón de monedas doradas que es estremecedor. Stroheim simboliza, como si de un cuadro se tratase, toda la miseria humana que rodea a la ambición por el dinero. Las manos descarnadas son metáfora de la muerte, del hambre o simplemente de la avaricia que rodea a la acumulación del capital.
   La relación entre el matrimonio se deteriora día a día, Mc Teague sigue sin trabajo, Trina es cada vez más usurera, y el alcohol, como en la mayoría de estas situaciones límite, aparece de un modo autodestructor para una situación ya de por sí desquebrajada. El abuso de la bebida provoca que el marido se rebele contra la mujer ávara en forma de malos tratos y amenazas para conseguir dinero para beber más. Esta parte de la película es brutal, se muestra en su crudeza mayor el deterioro de una pareja y la pérdida de todo cariño y respeto entre un hombre y una mujer. Mc Teague pasa de ser el dominado por Trina, a convertirse en tosco y sin piedad. Todo el amor de esta pareja está perdido y la separación no tarda en aparecer. Trina no queda sola y abandonada, su oro es su razón de ser, su compañía y no duda en trabajar de fregona para no gastarlo. Prefiere sacar brillo a baldosas ajenas de rodillas, antes que gastar ningún dólar a los que tanto ama.
   Mc Teague no soporta la separación de su esposa e intenta la reconciliación, pero Trina convertida en solitaria y huraña por la avaricia y los malos tratos de su hombre, escoge la soledad, eso sí, aliviada por la posesión de los miles de dólares ahorrados. Hay un plano en el cual Trina retoza con el dinero en la cama como si fuera su nuevo amante. En esta parte se producen una serie de planos magníficos en los que se muestra el duelo producido por ambos personajes, el arrepentimiento del hombre y la indiferencia y odio de la mujer. Stroheim muestra en todo momento a Trina en contrapicado (posición firme y de superioridad) y a su ex-marido en picado (sumiso, inferior y arrepentido). Mac Teague intenta la reconciliación pero no puede con la actitud firme de su ex-esposa y desesperado, en un arrebato de ira, la mata con sus propias manos.

Foto Desierto. (3,71 KB) Tras el crímen, coge el dinero y huye al desierto a caballo. Esta parte de la película recuerda totalmente a un "western". El rodaje se efectuó en los escenarios naturales del Valle de la Muerte a 56 grados e incluso el cocinero murió por el inmenso calor. Tres personas del equipo enfermaron y la cámara se tenía que empapar con paños húmedos para que el calor no la calentara en exceso.
   Las autoridades ofrecen una recompensa por la cabeza del asesino y Marcus, el otro avaro de la historia, vuelve a aparecer totalmente decidido a recuperar el oro que cree es de él. Sin embargo la patrulla que le acompaña desiste de adentrarse en tan peligroso lugar, el Valle de la Muerte. Su avaricia es inmensa y cegado por el deseo de venganza, pierde la razón y sigue en su empeño. Cuando se encuentra con Mc Teague, ambos se pelean a muerte por el botín. En esta parte Stroheim mezcla el humor negro con la tragedia de manera magnífica. Tras la lucha, Mc Teague queda esposado al cadáver de Marcus, sin agua y sin la esperanza de que nadie le rescate de ese infierno. Sabe que está a punto de morir de manera cruel, eso sí, junto al oro que ha convertido su vida en una tragedia y que le ha conducido a su muerte. Al final tanto odio, avaricia, sufrimento y crueldad, sólo ha servido para que el oro ahorrado por Trina quede perdido en la inmensidad de ese océano de arena. Parece que se transmita una moraleja de que este sentimiento ruín conduce a la perdición humana y de que el dinero no proporciona la felicidad. El plano final del infinito de ese desierto sirve de colofón a esta tragedia en cuyo conjunto tampoco se excluye el humor, algo negro.



   En definitiva es un épico film, una obra maestra de la cual nunca sabremos la verdadera dimensión debido a la mutilación que sufrió por parte de los directivos de Hollywood. El montaje que nos ha llegado de dos horas creo que simboliza perfectamente el contenido que Stroheim quiso transmitir, fruto de la reorganización del inmenso material filmado: 96 horas. Eso no excluye que si el director consideraba que su obra debía tener un metraje de unas ocho horas, seguramente el resultado, mejor o peor, sería muy distinto. El propio Stroheim nunca quiso ver este montaje y algunos personajes se perdieron en esta censura encubierta. A pesar de que como amantes del cine esto nos parezca una aberración, tampoco podemos dejar de lado que una duración de dos horas era extraordinariamente larga en aquellos tiempos y que la película, tal como nos ha llegado, es magnífica.
   No tuvo éxito comercial en aquellos tiempos pero la grandeza del arte pone las cosas en su sitio y "Avaricia" es una historia tan actual como la propia miseria humana. Arriba

Fragmento de Fotograma

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